Por último se colocó justo detrás de la silla de su esposa y le dijo: <
> Para su sorpresa y disgusto, ella respondió irritada: <Por cuarta vez, ¡sí!
>”(1)
En situaciones similares o diferentes a las de este relato, es cierto que durante el trajín diario escuchamos a diversos individuos “juzgando” arbitrariamente a otras personas. Dicho pecado ocurre desde aquellos hombres y mujeres que ocupan altos cargos empresariales, políticos y educativos. Hasta suele ocurrir entre los más sencillos como nuestros compañeros de trabajo, amigos y familiares. Quizá usted y yo mismos solamos emitir juicios apresurados e impropios. Nos conviene escuchar el poderoso eco de las palabras del Señor Jesús desde la montaña del Sermón. Jesús dice:
“No juzguéis para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo y he aquí la viga en el ojo tuyo. ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.”, (Mateo 7:1-5).
“No juzguéis, para que no seáis juzgados”.(2) ¿Qué significa juzgar? El concepto de juicio es central en este párrafo bíblico. En Mateo 7:1 el término griego que traducimos al español como “juzgar” proviene de “krivnw”. ¿Qué connotaciones tiene la palabra “krivnw” o “juzgar”? “Krivnw”, puede hallarse en el Nuevo Testamento con diversas acepciones, tales como: decidir, preferir, evaluar, tener una opinión, tomar una decisión legal, condenar, o gobernar.(3) En el contexto de Mateo 7:1, dicha palabra tiene la connotación de traer juicio sobre, o de condenar. (4)
Cada uno de estos conceptos son sumamente intensos. ¿Podría un hijo del reino llegar a condenar a su prójimo a su hermana o hermano? Conviene preguntarnos: ¿a qué tipo de juicio podrá estarse refiriendo el Señor Jesús?
Son muchas las obras de cine y televisión que hoy día versan sobre juicios o litigios. En ellos se nos presenta una corte estadounidense compuesta por sus principales personajes: el jurado, el fiscal, el abogado defensor, el acusado y el juez. Pero las imágenes que deberían representarnos las palabras de Cristo no son exactamente esas.
El juicio al que Jesús refiere es a uno privado. Quizá sea a un juicio personal y cruelmente silencioso. Según el doctor John Stott, Mateo capítulo siete es un sumario de la gama de relaciones en las que estamos inmersos como seguidores de Jesús. En los versículos 1 al 5, es posible ver la relación con nuestro hermano, en cuyo ojo podemos percibir una astilla, a quien tenemos responsabilidad de ayudar, no de juzgar (1-5) (5)
He encontrado interesante que al inicio del Sermón del monte, en Mateo 5:22, Jesús dice que “cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio...”. El vocablo griego que allí se utiliza es “krivsi"” y está relacionada con “krivnw”. En ambos pasajes bíblicos se abordan situaciones en torno a problemas de relaciones humanas.
El Señor no pretende desarrollar cristianos sin discernimiento. Ni gente muda frente al pecado, el error y la injusticia. Juan el Bautista denunció la corrupción de los gobernantes, de los soldados romanos y del mismo pueblo judío. Cristo emitió juicio acerca de los errores de los Escribas y de los Fariseos (Mateo 23).
En nuestro texto, Jesús está sancionando el juicio descuidado, revanchista e impulsivo. Aquel juicio que condena a otros olvidando las flaquezas propias. Aquel arte de pecado que reprime en otros lo que se permite con creces sí mismo. Aquella actitud grotesca que no procura ayudar a los demás, denunciar un engaño, ni dar Gloria a Dios y que sólo se funda en el egoísmo y la hipocresía personal. Alguien dijo: “¿Quieres saber cuál es el punto débil de una persona? Advierte qué fallas nota más rápidamente en otros”. (6) Jesús indica a los sujetos que tienen el hábito de criticar, y que al hacerlo, ocupan el lugar de Dios.¡Quienes así se comportan, son reos, con complejo de Juez! Un reo no puede juzgar a otro reo. Nadie sino Dios ocupa el Trono.
“Uno de los artículos cardinales de la fe judaica es que Dios juzga, que Él no permite que el mal ocurra sin resistirlo, y que Él sostiene con castigos y recompensas Su santa Ley ...” (7) Dios es el creador del Universo. Por tanto, y en especial para los humanos como seres morales, el Creador también se constituye en el Legislador moral y el postrer Juez.
El no tener el sólido fundamento de que Dios es el verdadero Juez, puede llevar al creyente a la indolencia y a la Iglesia al legalismo. Juzgar al prójimo es síntoma de miopía espiritual. Solo Dios, como Soberano Juez tiene la integridad moral y el derecho universal de arbitrar sobre la vida y la conducta humana.
Roguemos a Dios que su Santo Espíritu nos capacite para vivir llenos de su gracia. Tratemos a los demás como desearíamos ser tratados nosotros mismos. No permitamos que las apariencias físicas condicionen nuestra opinión sobre la gente. Quien no tenga faltas, que juzgue. Pero que quien reconozca su imperfección, perdone, ame y viva como Jesús lo hizo. Amen.
NOTAS:
(1) RWD, Nuestro pan diario, edición especial, día 24.
(2) MhV krivnete, i{na mhV kriqh'te:
(3) Johannes P. Louw, Eugene A. Nida, Greek-English Lexicon of the New Testament Based on Semantic Domains, vol. 2. “krivnw”, 147.
(4) Henry George Liddell, Robert Scout, A Greek-English Lexicon, “krivnw”, 996.
(5) John Stott, El sermón del monte, 204
(6) Tuller, mencionado en Samuel Vila, Enciclopedia de citas morales y religiosas, “crítica”, CLIE.
(7) Gerard Kittel, Theological Dictionary of the New Testament, vol III, “krivnw”, 935.
(Disculpe que el programa que crea esta página no pueda mostrar las palabras del griego koniné, en su alfabeto original, como corresponden).