El uso sabio de la lengua
Rev. Sergio Altesor Ramos
La antigua adivinanza inquiere: "soy una muchachita muy delicada, siempre estoy adentro y siempre estoy mojada. Quien soy?" ... La lengua tiene una gran influencia, sea para bien o para mal. Existen usos y abusos de este diminuto y poderoso miembro. La Biblia condena a la lengua murmuradora calificandole como a un pecado "inflamable" que consume al calumniador y lastima al calumniado.
Es frecuente escuchar a personas lamentarse con expresiones tales como: "desearia nunca haberlo dicho". El mal uso de nuestra lengua nos trae problemas inesperados. Son mas las ocasiones en las cuales lamentamos algo que mencionamos equivocadamente, que en las que lo hacemos por callar. Tiene la Biblia algo que decirnos acerca del buen uso de nuestras palabras? Si. Y asi como los medicos examinan la lengua del paciente para ayudar el diagnostico final, tambien la Escritura examina la salud espiritual de las personas mediante su conversacion.
Somos responsables de lo que decimos.
El derecho a la reputacion es parte esencial de la etica biblica. Murmurar y vilipendiar el nombre del projimo sera una manera de amarle, tanto como me amo a m mismo? Desearia que los secretos contaran de mi lo que yo digo de el o de ella? Pues, facilmente olvidamos que uno de los principales deberes sociales es el de respetar la reputacin ajena. "No diras falso testimonio" sigue siendo uno de los Diez Mandamientos, (Deuteronomio 5:20).
El apostol Santiago describe palsticamente el perjuicio que puede hacer una mala lengua. "He aqui nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos asi todo su cuerpo. Mirad tambien las naves; aunque tan grandes, y llevadas por impetuosos vientos, son gobernadas por un muy pequeno timon por donde el que las gobierna quiere. As tambien la lengua es un miembro pequeno, pero se jacta de grandes cosas. He aqu, cun grande bosque enciende un pequeo fuego!" (Santiago 3:3-5).
Aun gente que viste recato y cuidado en diversas asignaturas de vida, no tiene empacho en publicar secretos, errores o problemas de sus semejantes. Los venenosos dardos verbales laceran las espaldas de companeros de trabajo, amigos, hermanos en la fe y hasta de sus familiares cercanos. Pero ademas, se usan otras armas para perjudicar, como pueden ser determinados gestos, reticencias indolentes y hasta silencios calculados. Por que los seres humanos resbalamos en estos pecados del habla con liviandad? De seguro que el orgullo, el egoismo y la envidia por los logros ajenos estan en la base de tales actos y actitudes nada cristianas. Dios hace responsable a cada individuo por sus propias palabras. Ante su Trono rendiremos cuentas!
Hablar mal perjudica a otras vidas de manera irreparable.
Gerardo (1) se mostraba brillante en su quehacer didactico y humano. El doctor Gerardo Perez era ducho en su tematica, o simplemente, propietario absoluto de los conocimientos que trasmitia. Le respaldaba un currculo de loable admiracion: portaba un raro resplandor de palpable autoridad benevola, ademas de una solida trayectoria internacional, en la que habia ganado la admiracin del liderazgo eclesiastico de toda America Latina.
Yo jamas olvidare aquella ocasion durante una de sus clases. Ese dia se acerco a una estudiante con ciertas dificultades de aprendizaje y le dijo suavemente: "acaso no haz aprendido nada?". Entonces Maruja, una dama de mediana edad, le respondio con voz temblorosa y alterada: "usted me esta hundiendo... !". Se desato un momento por demas tenso en el aula. Algunos apenas respirabamos. Otros miraban el techo, como buscando si tal vez las aranas si osaran observar el acontecimiento. Todava algunos rayaban sin razon sus indefensos cuadernos. No faltaron quienes sujetaban sus cabezas entre las manos; ademas de los restantes que prefirieron escuchar el canto de algun pajaro vagabundo de los alrededores, como si hacerlo pudiera mitigar el estridente instante. Por dicha y gracia de Gerardo, un ser humano sensible y sabio, agilmente suavizo solucionando el accidente verbal. Pese al mal entendido de Maruja, se remitio a pedir perdon y a explicarle posteriormente sus intenciones. Tanto como de su catedra, me marco la siguiente verdad: No obstante a la intencionalidad, la palabras calan profundo en el corazn humano.
Podramos herir aun sin la intencion premeditada de realizarlo. Especialistas en las ciencias de la comunicacion catalogan este problema como de “ruido” en la comunicacion. Es decir que los simbolos verbales que utiliza la fuente (quien habla) no tienen la misma connotacion para el receptor (quien escucha). El resultado final del mensaje no refleja la intencion del hablante sino la interpretacin del escucha. Le ha sucedida durante la presente semana a usted algo similar? No se asuste. Suele ser una situacion trivial, cotidiana y manifiesta en diversos ambientes. Comprendemos que el fenomeno gravita mas alla del control conciente. Sugiero que una vez percatados del hecho, estemos dispuestos a aclarar nuestra intencionalidad al decir lo que dijimos. Recuerde: El perdon mutuo perdura como disciplina saludable para el corazon humano, es una costumbre terapeutica que robustece y mantiene la calidad de las relaciones humanas.
Ahora bien, fuera de lo recien mencionado, el uso malicioso del habla lo asemejo a cuando alguien rompe una almohada de plumas y la arrojarla desde la cima de un edificio elevado. Aun despues del arrepentimiento sera muy dificil recoger las plumas, sanar las heridas. Los efectos son devastadores. Al chusmeo lo alimentan rapidos e impetuosos vientos de malas, largas y ponzonosas lenguas. El libro de Proverbios dice: "aun el necio cuando calla es tomado por sabio". Lo sabio es no hablar equivocadamente. O como lo expresa el refran: “en boca cerrada no entran moscas”. Considermoslo como una medida preventiva y adecuada, en lugar de intentar juntar las "plumas" por toda la ciudad, la nacion o el mismo globo.
Hablar mal afecta la vida del murmurador.
Quien murmura se rebaja a si mismo. Por compararse, envidiar o criticar al projimo el hablador descuida la verdad de que Dios le formo tambien a el especial, unico e inigualable. Pierde sentido difamar las fotocopias cuando uno es conciente de ser un original.
La desordenada costumbre del charlatan le expone a la reprension social. "Los labios del necio son causa de contienda; su boca incita a la rina. La boca del necio es su perdicion; sus labios son para el una trampa mortal. Los chismes son deliciosos manjares; penetran hasta lo mas profundo del ser." (Proverbio 18: 6-8; NVI). El uso de "necio", chismoso, se refiriere al individuo que comenta asuntos que no podran decirse en voz alta. A su palabreria se la compara con "manjares", o sea, con algo que se traga facilmente. Cuando el murmurador camina, corre el peligro constante de enredarse en su lengua y caer. Jocosa es la situacion de riesgo a la que se expone.
Hablar mal es pecado. Perjudica espiritualmente al propio reo y ofende la santidad de Dios. Jesus dijo: "No juzgueis para que no seias juzgados. Porque con el juicio con que medis, os sera medido" (Mateo 7:1). La facultad del habla es una de las maravillas que el Dios entrego al ser humano. De entre la ronda de la creacion, unicamente el ser humano posee la capacidad parlante. Por ello, de entre los dones y las capacidades que el hombre y la mujer recibieron del Creador, deberan rendirle cuentas tambien por sus palabras. Tanto de los usos, como de los abusos perpetrados con ellas.
La murmuracion tiene perjuicios inmediatos y eternos. El mal, en cualquiera de sus presentaciones, suele ser como un boomerang, siempre regresa a quien lo lanzo. Hablar mal no es saludable para quien lo practica. Deseamos alcanzar sabidura en el uso de nuestra lengua? Desarrollar habitos a partir de las siguientes sugerencias podria socorrernos.
La lengua del sabio.
Estas cinco ideas nos pueden ayudar a controlar la lengua:
1. Nunca diga nada de nadie que no se lo pueda decir en la cara.
2. Nunca diga nada de nadie si no esta presente para responder.
3. Niegase a escuchar las murmuraciones.
4. Diga cosas positivas acerca de las personas que esta hablando.
5. Recuerda: "la lengua ... es un fuego", (Santiago 3:6).
El sabio profiere medicina a quien le oye. La Biblia dice: "aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; y arroyo que rebosa, la fuente de la sabidura." (Proverbios 18: 4). La idea en el versiculo es que la persona madura tiene dentro de si aguas profundas que corren. Los labios manifiestan el corazon. La boca del hombre y la mujer buena es una bendicion a todos a su alrededor, como lo es un manantial en el monte. Saludable, cristalino y revitalizador es lo que Dios puede hacer en nuestras vidas. De todas formas, camine con cuidado, la lengua esta en un lugar humedo donde es facil resbalar!
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